Me baño en mares de rayos calidos y aguas frías, allí donde tú no sobrevivirías ni una hora.
Hay días en que echo agua por los poros y nadie soporta mi compañía. Debería llevar un cartel:
¡ NO TE ACERQUES, EMPAPO!.................................
¿Quieres correr ese riesgo?
Desde sus dientes rompía el aire sin arrastrar una sílaba de carne
Ciánotica por completo comprobé las uñas aterradas, buscaban un lugar para huir
Desde las cuencas de sus ojos posaba la mirada con fijeza
Lívida mi piel, la sangre se mudó hacia otra orilla, a los pies
Titubeante, por fin, auné fuerzas y me atreví a decir: ¿Quién eres?
Sobre mi mano sentí moverse aquella dentadura marfileña
Sin lengua, sin matices que explorar por la nariz
las hifas de su voz salieron de la caverna,
y una cascada estrepitosa retumbó Lanzaba los jas contra las paredes, con fiereza,
rompió el foco de la entrada ¿Quién soy? ¿Acaso no te miras en el espejo?
Desde aquel día se hizo el silencio, no ha vuelto hablar
la textura de sus huesos se tornó pétrea, y parezco ser la única que la observa
Ahora yo, casi desquiciada, la acoso a preguntas impacientes
pero ella deja entrar el aire por un ojo,
y sale por el otro.
Los convidados de piedra son aquellos invitados a los que se les da voz pero no voto,
los que en una reunión pasan despapercibidos, salvo en este caso
Crear esto en grupo me permitió comprender que mi idea mental de cómo se desarrollarían los hechos según iba plasmando cada detalle, tal y como yo los imaginaba, no tenía nada que ver con las posibilidades de cada palabra al alcanzar los ojos de mis compañeros. Cada uno añadiría un matiz distinto a mi idea hasta trasformarse en cualquiera de estas tres historias tan variopintas, subjetivas, y por supuesto no se parecen en nada al cuento que soñé mientras creaba el inicio.
He aprendido varias lecciones, entre ellas también lo importante que es leer, no leer, sino leer escuchando, imbuirse en lo que cuentan los demás para poder continuar una historia que no creas sólo tu. Ahora eres un grupo, y debes intentar comprender el sentido del texto de otros para poder continuarlo, sino sólo viene el Caos.
¡Remolinos!
Las hojas caen abatidas por fuertes gemidos que el señor viento lanza airado con un ceño tan fruncido que desfigura sus bigotes.
Me resguardo tras el tronco de un árbol y resoplo:
¡Ufff, de la que me he librado!
Espero un rato. Otro rato, pero los aullidos continúan levantando las hojas en una danza cantarina de multitud de colores: perla, castaño, paja, rojizo, glauco, … oropeladas se entremezclan y se dan la mano durante el instante que impulsa cada ráfaga. Luego caen al suelo abatidas en un remolino entre un murmullo apagado, y por último, el silencio se adueña con pasos vacíos del bosque.
No tengo escapatoria, se alargan los dedos sombríos de la noche, en cuanto me localicen las manos implacables del invierno se adueñaran de mi cuerpo y…¡No quiero pensarlo!
Un búho me observa mientras se pasea por las ramas a paso corto del árbol
La presencia de la luna se refleja en el suelo. Si, es un charco de aguas mansas. Forman ondas reflejando su rostro rojo y regordete, me mira inquieta, pasan las nubes de reojo mostrando la dirección del soplo gélido, yo también me veo y … algo curioso, un halo liminar de luz dorada emerge del fondo, como … como la rendija de una puerta entre abierta...
Como una raja vertical, abierta, de fuego, sexo o cueva incandescente. Ya no es rojo ni gordo, es de acero recién templado, y después se baña en el charco con la luna, y se calma y se enfría.
Me acerco hasta donde las nubes de desploman en el horizonte, allí donde Él me llama con el meñique de puñal curvo. El búho levanta el vuelo ¡uh, uh! Canta o avisa.
_Ven niña de trapo a mi abrazo. Su voz tiene el tono de un rugido que le sale del vientre o del pozo oscuro. Sobre las hojas mis pasos descalzos, dudan.
Tan cercano lo percibo al otro lado del abismo que creo sentir su aliento soplar por detrás de mi oreja:
Tranquila que solo es muerte.
No puedo moverme y camino hacia el dominada por una voluntad que no es la mía, otra, que la manda el deseo de saberse perdida y abrazar lo que tanto daño me hace. Si estoy pérdida nada busco y nada busco estoy en paz…
El silencio rompe como un cristal mi angustia, esto es la paz del otro lado.
Un par de reflejos rotos y el silencio de sus fríos labios que me llevan hacia el más allá en brazos del viento. Pensé que dolería más pero no es así. ¡Vaya momento para pensar en sensaciones! Yo en paz y todos tan lejos de mi.
Solo esta presencia fría me inquieta, antes de negro como un cuervo y ahora, ángel de los avernos. Si esto es el infierno claro me confunde tanta paz.
Me inquieta este vuelo, este laberinto perfecto sin luz y sombra.
El viento que antes mecía mi cuerpo, ahora permanece inmóvil, quieto, expectante, siento mi espalda protegida del aire gélido, me vuelvo, mis manos palpan en las sombras algo suave como copos de algodón. La nube oscura deja escapar un rayo de luz de luna, adivino su cuerpo suave frente a mi la nube desaparece y puedo verle, tocarle, me sonríe, el viento juguetea con su cabello que asoma bajo el sombrero
-Niña de trapo, ¿por qué has tardado tanto? No sé que contestar, pero soy feliz, sus ojos verdes, brillantes me dicen sin palabras lo que esperaba escuchar desde siempre.
El eco de su mirada, los claroscuros del laberinto, los pasos vacíos, el búho y el cuervo, la roja luna de sangre, todo y cada parte; todavía escucho su pregunta:
-Niña de Trapo...
Las dudas, la paz de otro lado...ya he despertado y aún siguen allí las imágenes, que se repiten, que se alternan, soy yo en cada cosa, si...o eso creo...ya no sé … ¡basta!, ¡que pare!...la vida en segmentos que se separan, como en un remolino que no cesa...Niña de trapo...una raja vertical de sexo incandescente, angustias rotas ... ¿y esa luz?
El remolino se adentra en mis pupilas que lo aspiran ...
Ya no soy yo, ahora lo sé, mi sangre corre trasformada en un torrente de aguas cristalinas, índigo, melocotón; del mismo color de las hojas, de la tierra parda, del rubor … El cuervo se seca, se agrieta después de posar el tacto de su boca , sus ojos se fracturan en un abrazo de motas pastosas verde claro.
Huelo a rocío, a hierba fresca.
Mis pies se estrechan, se estiran y como raíces se adentran en la tierra, toman solidez parda entre las rocas. Ya no soy la Niña de trapo, la savia se ha prendido en el remolino de mis pupilas, y gira, gira a un ritmo vertiginoso para impregnar de vida el bosque, le devuelven a chorros los colores, escucho el crepitar del incipiente amarillo, y el rojo salta impaciente en busca de rincones apagados.
Se desmoronó el reino del invierno al conquistar mis labios temblorosos en el precipicio del equinoccio, titilaron agudas las campanillas aquel veinte de marzo en que celebré mi primer banquete como Primavera.
Para festejar la primavera yo si lo encontrara os pondría esta música
01- Max Bruch - Fantasía escocesa nº1 violin y orquesta, 4º movimiento
Nuestra segundo grupo ha dado un giro por completo a la historia partiendo del mismo comienzo, si no os lo creéis ... leed.
¡Remolinos!
Las hojas caen abatidas por fuertes gemidos que el señor viento lanza airado con un ceño tan fruncido que desfigura sus bigotes.
Me resguardo tras el tronco de un árbol y resoplo:
¡Ufff, de la que me he librado!
Espero un rato. Otro rato, pero los aullidos continúan levantando las hojas en una danza cantarina de multitud de colores: perla, castaño, paja, rojizo, glauco, … oropeladas se entremezclan y se dan la mano durante el instante que impulsa cada ráfaga. Luego caen al suelo abatidas en un remolino entre un murmullo apagado, y por último, el silencio se adueña con pasos vacíos del bosque.
No tengo escapatoria, se alargan los dedos sombríos de la noche, en cuanto me localicen las manos implacables del invierno se adueñaran de mi cuerpo y …¡No quiero pensarlo!
Un búho me observa mientras se pasea por las ramas a paso corto del árbol
La presencia de la luna se refleja en el suelo. Si, es un charco de aguas mansas. Forman ondas reflejando su rostro rojo y regordeto, me mira inquieta. Pasan las nubes de reojo mostrando la dirección del soplo gélido , yo también me veo y … algo curioso, un halo liminar de luz dorada emerge del fondo, como … como la rendija de una puerta entre abierta...
Ummmm…pienso en voz alta, como cada vez que tengo miedo. Porque una característica de los habitantes de Carpintina, lugar de donde provengo y que es un planeta situado en la última órbita de Betelgeuse, que como todo el mundo sabe es una estrella roja y menguante expulsada de la constelación de Orión, somos unos seres muy miedosos. Quizás por ello, llevamos incorporada en nuestra puntiaguda oreja izquierda, una campanilla que suena a la menor señal de alarma, lo cual nos produce un dolor de cabeza constante, ya que los días y las noches de nuestro lejano mundo son muy largos y las sombras muchas.
Mi pequeño y resbaladizo cuerpo rojizo ha cumplido quinientos años lunares y llevo más de cien dedicado a la búsqueda de mis hermanos. Mi planeta fue destruido por un gigantesco meteorito que lo fracturó en millones de fragmentos que vagan ingrávidos alrededor de la Décima Luna, y sus habitantes nos dispersamos por el infinito espacio sideral. La soledad es desesperante. El miedo me acobarda impidiéndome llevar a cabo mi misión: recorrer las estrellas, planetas y satélites atento a cualquier tintineante sonido que me señale la presencia de otro igual a mí. Hasta este momento la búsqueda ha sido infructuosa y mi decepción me hace temer lo peor.
El frío de ahí afuera es tremendo. Nos acercamos al cero absoluto. nos acercamos a la desesperación, yo y mis pensamientos, mas la nave que me lleva de aquí para allá acaba de señalarme un halo de vida sito a unos cien años luz de aquí …¡que lejanía, pueblo mio, que lejanía!. Quizá si apunto los paneles solares para el sol ese, quizá se recargue la nave y…con suerte podré partir, partir ya…
Aunque no sé porqué me complico tanto la vida, sólo bastaría recordar las peculiaridades que teníamos hace quinientos años. Por aquél entonces, no eran necesarias las naves para poder trasladarnos, una de mis neuronas me lo recuerda en sueño, quizá la más alejada de lo que soy ahora. Me acerco a la luz que se asoma a la superficie del agua, me atrae irresistiblemente … , introduzco primero mi dedo índice, el agua es cálida a pesar de la noche….
Demasiado cálida quizás, pienso a voz en grito y el búho vuela y vuela camino de la luna llena.
Mis corazones no trotan, corren desbocados unos instantes y en su galope arrastran el eco de mi ansia. De pronto algo o alguien no sé bien, desde el fondo, suavemente, me reclama. Dudo entre acercarme ó alejarme, es tan raro un caballito de mar en una charca, me digo tratando de calmarme. Me acerco al fin muy despacito mirando a un lado, a otro, arriba, abajo y le pregunto:
-¿Quién eres? Que quieres de mi? No nos han presentado, no te conozco, estoy solo y tengo miedo…
El eco de mi voz sale reflejado de la charca…el caballito de mar no ha sido más que mi imagen reflejada en la charca. Y el eco de mis palabras lo único que ha hecho ha sido quedar patente la patente soledad en la que me encuentro. El eco de mis pensamientos de nuevo me hace recordar hermanos y seres queridos que…¡he viajado demasiado! El tiempo aun no ha cesado en mi desarrollo. El tiempo…he de seguir buscando...
He de seguir buscando… Me teletransporto a la sala de mandos, conecto los inyectores, confirmo los niveles de energía, marco el rumbo hacia otro planeta. Los indicadores “espacio-tiempo” están equilibrados; no hay tráfico interestelar en el túnel temporal J-8. Nos vamos a la tierra. Pienso, activo, las coordenadas de viaje: año 10 a. de C.. Tengo curiosidad por ver de dónde provenimos.
Listado de participantes grupo B por orden de aparición:
(Esta propuesta se desarrolló desde mi blog de espaces conectando con otras plataformas blogueras, al parecer la página allí no carga muy bien, por eso como una excepción os colgaré los resultados aquí. Si alguien desconoce la técnica os dejo enlace para entender el proceso de este divertimento grupal...)
Nuestro primer cadáver¡Exquisito!
Pasad y tomad asiento, os presentaré a los presuntos asesinos, si, esos que llevan el babero alrededor del cuello. ¿Qué son demasiado mayores? No, no lo creo, yo les he visto disfrutar como críos, perdonen pero nos reservamos la mejor ración y nos permitimos cenar primero. No penséis que os cedemos las migajas, no. Os los expondré uno a uno para que disfrutéis , los tres fiambres en la misma mesa resultaba excesivo.
Al final encontraréis los nombres de los autores de este infame hecho.
¡Remolinos!
Las hojas caen abatidas por fuertes gemidos que el señor viento lanza airado con un ceño tan fruncido que desfigura sus bigotes.
Me resguardo tras el tronco de un árbol y resoplo:
¡Ufff, de la que me he librado!
Espero un rato, otro rato, pero los aullidos continúan levantando las hojas en una danza cantarina de multitud de colores: perla, castaño, paja, rojizo, glauco, … oropeladas se entremezclan y se dan la mano durante el instante que impulsa cada ráfaga. Luego caen al suelo abatidas en un remolino entre un murmullo apagado, y por último, el silencio se adueña con pasos vacíos del bosque.
No tengo escapatoria, se alargan los dedos sombríos de la noche. En cuanto me localicen las manos implacables del invierno se adueñaran de mi cuerpo y …¡No quiero pensarlo!
Un búho me observa mientras pasea por las ramas del árbol a paso corto .
La presencia de la luna se refleja en el suelo. Si, es un charco de aguas mansas. Forman ondas reflejando su rostro rojo y regordeta, me mira inquieta, pasan las nubes de reojo mostrando la dirección del soplo gélido , yo también me veo y … algo curioso, un halo liminar de luz dorada emerge desde el fondo, como … como la rendija de una puerta entre abierta...
Soy por naturaleza curioso y cobarde, por lo que la curiosidad me empuja y el miedo me domina, pero siempre avanza la primera y me destroza la segunda.
Me acerco a curiosear que es esa luz, cálida que contrasta con el frío que apelmaza mis dedos, ¡es tan hermosa! y me llama con el sonido de una campanilla así que me acerco sin resistirme...
De repente me absorbe, como un agujero negro a la luz de una estrella, el terror me paraliza hasta la respiración, viajo por un túnel de luz, ni frío ni calor, solo ahogo, curiosidad y miedo...
¡No se donde estoy,!
-¿Hay alguien ahí?
El vértigo se apodera de mi estomago, solo oigo mi respiración y esa campanilla que cada vez escucho mas cercana, como una brújula, como si alguien quisiera mostrarme el camino, un faro en la nada.
Quiero llegar al final..y estoy seguro de que voy a conseguirlo...
¡Y allí está!... hace años que espera mi llegada, no lo dice con palabras, ni siquiera sé si tiene boca, pero puedo oírlo en mi cabeza.
Ya no hay vuelta atrás.
¿Por qué suena cada quince segundos la campanilla?, ¿A quién llama? Esa luz... Esa luz se mueve, tiembla en medio de la noche. No son árboles. Parece una hilera tenebrosa de almas en silencio... ¿Qué misterio fecunda estos bosques, Señor, qué penitencia es ésta que en mi ignorancia y solitud, debo pagar con mis remordimientos?
Ahora lo veo. Acompañan a un cadáver, pero... ¿Es mi cuerpo el que yace y veo, el que encabeza la comitiva? Suda mi frente, la siento fría cuando me toco... Entonces..., ¿quién es el que está en este cuerpo vacío de mí y atormentado?
¡Nadie, soy yo! ¡Yo, que me hice hechicero por temor y curiosidad, descarnado y rodeado de miserables almas enemigas que me han odiado en vida! Y vosotras, que estáis aquí, por la llamada de la muerte o por mi invocación, aves amigas, que me habéis amado sin medida, ahora, que el retorno es
imposible, os pido que degustéis ese séquito que me escolta y, mientras refulge la luna sobre el azabache de vuestros plumas, devoradlos y que sea yo el último, el bocado más suculento y apetitoso. Condenado a la eternidad, iré feliz de haber sido el cadáver más exquisito.
Han participado en este orden los primeros en capturar su presa, el grupo C:
Si queréis leer el resto de los comentarios mirad en el final de esta página La pintura pertenece al Impresionismo abstracto, sobre óleo, el autor es"dreamsculptor"y la transformación es mía.
Me baño en mares de rayos calidos y aguas frías inmersas en la vida de miles de microscópicos seres, soy más feliz en los lugares donde tú no sobrevivirías ni una hora.
Hay días en que echo agua por los poros y nadie soporta mi compañía. Debería llevar un cartel:¡ NO TE ACERQUES, EMPAPO!
¿Quieres correr ese riesgo?
Disfruto de las buenas conversaciones, no me hagas perder el tiempo.
Las fotos y los textos de este blog son míos salvo que diga lo contrario.
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